Norton Barnhill - El fenómeno pintor

Norton Barnhill nació en Winston Salem - North Carolina, el 15 de Julio de 1953 (hoy 57 años).

Formado en la Universidad de Washington State, este moreno de 1.93 cm, que llegó a jugar 4 partidos en la NBA en la temporada 1976-77 para los Seattle Supersonics, brilló en Argentina en su paso por Atenas de Córdoba (tambien jugó una temporada para Obras Sanitarias).

Elegido por nuestros lectores como uno de los mejores extranjeros que pasó por nuestra Liga, decidimos transcribir una jugosa nota que le realizó hace unos años Gustavo Farías, sobre que es de la vida de Norton en la actualidad.


Pintame un cuadro.
"Me gustaría ir pronto a Argentina, hablar con gente de galerías y exponer mis cuadros”.
Difícil es imaginar que el dueño de la frase es Norton Barnhill, un basquetbolista estadounidense que en 1980 se transformó en el primer refuerzo extranjero de Atenas y que, para muchos, fue el mejor de todos.
Después que regresó a su país, en 1988, poco se sabía de él. Apenas se tenía la certeza que vivía en su país natal, y que dos hijos suyos estaban aquí. Y el recurrente “¿qué será de la vida de él?” le dio génesis a esta nota. Una visita por el buscador Google, un par de mails y unos pocos llamados telefónicos dieron con la pista correcta.

–Hello, ¿Norton?


–Yes.

–¿Habla español?

–Claro que sí.

Ya no cabían dudas. Ese artista que ahora publicita sus pinturas en las Librerías Pacific Northwest Art Collection de Carolina del Norte, es el mismo que el 15 de marzo de 1980 aterrizó en Córdoba, dejando atrás la fastuosa NBA para mezclarse en los torneos semiamateurs de la Asociación Cordobesa. Del Madison Square Garden a las canchitas de El Trébol, El Ceibo o Noar Sioni sin escalas.

–¿Te dedicás de lleno a la pintura o tenés otra actividad?

–Hoy mi pasión es pintar. Me dedico a vender algunas de mis pinturas, pero también trabajo con niños. Me gustaría ir pronto a Argentina y exponer mis cuadros. Tengo muchas ganas de volver, reencontrarme con mis hijos Norton (25 años, cordobés) y Dana (23, porteña), que está casada y ya me hizo abuelo. Mi nieta se llama Delfina y todavía no conozco su cara ni por fotos.

–¿No te relacionás con tus hijos?

–Norton vino acá cuando tenía 11 años y se quedó tres o cuatro años. Después volvió a Argentina y me visitó otra vez en 2001. Ahora quiero verlos de nuevo.

–¿Cómo surgió lo de la pintura?

–En Argentina conocí a una amiga que se llama Ada Gugay. Ella es artista y a veces iba a su casa y me hacía pintar, pero yo no tenía ganas. Sí lo hacía cuando tenía 8 ó 9 años, pero después, cuando empecé a jugar básquetbol, fútbol americano y béisbol, pensé que ganaría dinero en el deporte y no en la pintura (se ríe).
De todos modos, mis sueños eran ser estrella de básquet y pintor. En 2002 ingresé nuevamente a la Universidad de Winston-Salem (ciudad donde vive) para terminar mi carrera de humanidades, donde tomé clases de pintura, me recibí en 2004 y ya no paré más.

Una carrera de novela
En 1976/77 jugó para los SuperSonics de Seattle y luego pasó a los Nets de Nueva Jersey, donde actuó al lado del legendario Bill Russell. Una lesión en la espalda y sus ganas de conocer Sudamérica lo depositaron en Atenas a cambio de un puñado de dólares. Vino por uno o dos años y se quedó ocho. Jugó los torneos locales entre 1980/82, pasó a Obras Sanitarias en 1983 y regresó a Atenas para afrontar con los griegos las primeras dos ediciones de la Liga Nacional, en la que registró 22,4 puntos en 56 partidos.

“No vuelvo a Argentina desde 1988. Me fui en marzo de ese año y ya no regresé. Estuve en California y después trabajé en una cárcel juvenil de Carolina del Norte, intentando hacer algo para mejorar la vida de los niños internados. Ahora tengo 54 años y los martes juego al básquetbol con los veteranos”, cuenta en perfecto español.

–¿Cómo se dio tu llegada al país?

–Estaba por firmar para Portland Trail Blazers y tuve una lesión en mi columna. Eso me dejó un año sin jugar y sin ritmo. No tenía ganas de sacrificarme para entrar nuevamente en la NBA, que es un ámbito muy cerrado. Porque puedes ser un gran jugador, rendir la mejor prueba y tal vez no te toman. Ahí también existen los favores de amigos. Surgió lo de Atenas y me gustó, porque quería conocer Sudamérica y aprender español.

–¿Y no fue un impacto demasiado grande el cambio de escenario?

–Sí, eran canchas de... ¿mosaico se dice? Recuerdo que una vez jugamos contra el Unión Eléctrica de “Peco” Bustos. Ese día el árbitro suspendió el partido por la humedad. Nunca me pasó algo así en mi vida. Pero a mí no me importaba, yo tenía muchas ganas de jugar y la gente me trataba muy bien. Siempre fui de adaptarme a cualquier sitio y en Córdoba me hicieron sentir muy importante. Yo no tengo ningún problema, no soy agrandado ¿viste?

–¿Al menos te pagaban bien?

–Noooo, muy poca plata. Pero era una aventura, quería conocer y la verdad que pasé lindos ocho años allá. En algún momento me pasó por la cabeza volver a la NBA, pero la gente me trataba tan bien que me hacía decir “yo me quedo acá”. Quería ser campeón nacional y sudamericano, pero no se me dio. Me quedó ese sueño sin cumplir. Fue horrible.

–Con los años, Atenas inició su etapa de trascendencia internacional. ¿Seguiste alguna campaña?

–No mucho. Me informé hace unos años, ingresando a su website, y vi que salió campeón varias veces y que ahí jugó Oberto, que ahora está acá en los Spurs. Lo que pasa es que el final con Atenas no fue bueno. Me fui con un juicio después que me lesioné la mano en un partido con Firmat, en Santa Fe, el 30 de abril de 1986, y no me quisieron pagar el contrato. Antes había jugado contra Redes con las dos manos rotas en cancha de Juniors. Me dieron la espalda a pesar de eso. Igual quiero mandar un saludo a la gente de barrio General Bustos.

–Para terminar, ¿cómo era el Norton jugador?

–Creo que uno nunca debe definirse como jugador. A mí me gusta escuchar a la gente contando cómo era Norton. Preguntale a los que me vieron jugar.

–En tus últimos años en Atenas ya empezaba a trascender Marcelo Milanesio. ¿Pintaba para gran jugador?

–Sí, seguro. Era un niño, pero jugaba muy bien, incluso en la selección argentina. Gran jugador, igual que Germán Filloy.


–¿Qué jugadores recordás de aquellos años?

–"La Chicha" Tissera, Héctor Campana que jugaba para Redes, "la Bomba" Diz...

¿Y "Runcho" Prato y Donald Jones?

–Donald todavía juega.

–Uhhh, pero si tiene como 48 años, qué barbaridad. ¿Y Walter Garrone?

–Ahora renunció, pero estuvo trabajando en la dirección de Deportes con Medardo Ligorria y Campana es vicegobernador .

–¿"El Lomo" también? Qué tal los muchachos del básquetbol, ¿no?


Agradecimiento especial a Gustavo Farias por autorizarnos a publicar su nota

En estos videos se pueden apreciar algunas "genialidades" hechas por Norton en su paso por Atenas

4 comentarios:

  1. No se olviden que tambien jugo una temporada en la B para Instituto de Cordoba....

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  2. SI SEÑOR, jugo en instituto en el equipo con la perdiz carrizo, el boni cruzado, el tato sachi, martillo peñaloza y otros jugadorazos

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  3. que equipo ese de instituto, unas fieras todos esos jugadores, pongan algo de martillo peñaloza

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  4. Norton asistía a mi taller de arte en Córdoba,mi nombre es Ada Garay no es Gugay...hace mucho que perdí contacto,pero lo recuerdo y me gustaría contactarlo.Gracias!!

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